Envianos tu cortometraje! Tenés tiempo hasta el 22/11/13.

El certamen fue declarado de Interés Parlamentario por el Honorable Senado de la Nación, cuenta con los auspicios institucionales del Ministerio de Educación, el Ministerio de Ciencia y Tecnología e Innovación Productiva y el Ministerio de Salud de la Nación; así como también del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), de Televisión Digital Argentina (TDA) y el apoyo del sitio Educ.ar.

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EL MONÓXIDO NO SE TOMA VACACIONES – Verano 2012.

En pleno desarrollo de la temporada veraniega y en el marco de la campaña “El monóxido no se toma vacaciones”, el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) intensifica la comunicación en esta época estival para generar conciencia en los turistas que alquilan propiedades en la Costa Atlántica sobre la utilización segura de los artefactos a gas natural, con el fin de prevenir accidentes por inhalación de monóxido de carbono.

 

En una primera etapa, se inició la distribución de folletos informativos a los automovilistas en el peaje de Hudson, de la Autopista Buenos Aires-La Plata. Estos folletos contienen consejos sobre aspectos técnico y recomendaciones a considerar para lograr un óptimo comportamiento en el uso del servicio de gas.

Esta acción realizada por el ENARGAS se generó en conjunto con el Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI) y la distribuidora Camuzzi Gas Pampeana.

Los accidentes que ocurren en zonas de veraneo son causados por la falta de mantenimiento en las instalaciones internas de gas, además dichas disposiciones permanecen inactivas por prolongados períodos y, por tal motivo, las ventilaciones se deterioran o los pájaros construyen sus nidos y tapan los conductos de evacuación.

La experiencia indica que cuando se alquila o regresa a una vivienda en las vacaciones, antes de encender un mechero hay que hacer revisar la instalación por un instalador matriculado.

El ENARGAS promovió también un acuerdo con diferentes actores sociales: la licenciataria Camuzzi Gas Pampeana, el Sindicato Único de Trabajadores de Edificios Rentas y Horizontal (SUTERH), el Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de la Provincia de Buenos Aires y la Asociación de Administradores de Edificios tendiente a generar conciencia en la población sobre la necesidad de atender las recomendaciones tendientes a prevenir accidentes por inhalación de monóxido de carbono en la temporada estival.

Las organizaciones firmantes recibieron folletos informativos que contienen indicaciones, información y recaudos por tener en cuenta para evitar accidentes por causa del monóxido de carbono y asumieron el compromiso de difundir sus contenidos dentro de sus áreas de incumbencia.

El monóxido de carbono es un gas altamente venenoso que se produce al existir una combustión deficiente, dada por un mal funcionamiento de los artefactos a gas. Esta situación puede acrecentarse en los casos de las propiedades, como las que sólo se utilizan en veraneo, donde la escasa ventilación y la falta de mantenimiento en las instalaciones internas generan un ámbito propicio para la emisión de este gas tóxico.

El verano también es época de prevención

El monóxido de carbono o también conocido como enemigo invisible puede acechar incluso en épocas cálidas. Es verdad que la mayor proporción de accidentes por inhalación de monóxido de carbono ocurren en invierno, pero no son exclusivos de esa temporada.

Las casas de vacaciones son ideales. Sin embargo, pueden correr con los mismos peligros que cualquier otra. E incluso más. La falta de mantenimiento, de control de los artefactos y su inactividad por largos períodos, puede producir el deterioro y la obstrucción de los tubos de ventilación. Suele ocurrir que los pájaros construyan sus nidos tapando los conductos de evacuación, o que haya daños inadvertidos por el usuario, como abolladuras o desplazamientos de los conductos.

La decoloración de los caños o las manchas alrededor son señales de mal funcionamiento de los artefactos. Por eso, previo al alquiler de tu casa de veraneo es recomendable hacer una revisión general, a cargo de gasistas matriculados. Y siempre deben hacerlos personas autorizadas, porque un error puede ser fatal.

Los accidentes por inhalación de monóxido de carbono se pueden evitar. La estrategia está en ser precavidos con las instalaciones y las revisiones anuales, con un gasista matriculado. Para mayor información ingresá a www.enargas.gov.ar

La lucha contra el monóxido de carbono

A pesar de que el invierno es la época donde se presenta la mayor cantidad de casos de accidentes por inhalación de monóxido de carbono, el verano no es una estación a descuidar.

Durante la etapa más fría del año, el uso de la estufa, el  calefón o el horno hace que se puedan presentar situaciones de peligro por posibles intoxicaciones con monóxido de carbono. En efecto, la inclemencia del tiempo nos hace confinar y cerrar puertas y ventanas, y si no tenemos instaladas las ventilaciones reglamentarias para permitir el ingreso de aire para la combustión, estaremos exponiéndonos a un serio riesgo.

De lo que se trata en definitiva es: de una competencia por el oxígeno.

Para vivir y poder actuar con salud, los seres humanos necesitan oxígeno. Para que exista combustión en los artefactos de gas, se requiere la presencia de oxígeno en el ambiente. Con lo cual, al estar en un ambiente donde tenemos elementos de calefacción que utilizan gas natural, tenemos que tener en cuenta que van a consumir oxígeno para funcionar, lo mismo que las personas para poder vivir.

Ahora bien, con la llegada del calor los usuarios no están exentos de que esto suceda. Dejar encendido el calefón –aunque sea a mínimo- o las hornallas son cuestiones a no olvidar y mantener en alerta.

La generación de monóxido de carbono no es un fenómeno que suceda exclusivamente en épocas de frío, también puede producirse en verano, especialmente en viviendas en donde no se han utilizado durante un largo período de tiempo los artefactos a gas. Esto es habitual en las viviendas que están destinadas a ser habitadas durante las vacaciones. En las zonas de veraneo es común detectar que hay propiedades que quedaron deshabitadas por mucho tiempo y en consecuencia las instalaciones internas no se revisan con la regularidad anual que se recomienda.

Esta situación genera deterioro sobre todo en las salidas al exterior de los artefactos, donde puede ocurrir que los pájaros construyan nidos y taponen los conductos de evacuación, o que se produzcan daños inadvertidos por el usuario, por ejemplo: abolladuras o desplazamientos de los conductos.

Es importante recordar que este gas tóxico  se difunde fácilmente, por eso la prevención es la mejor manera de anticiparse a él y no darle la posibilidad de que contamine.

Leé más sobre este tema en: Monóxido de carbono: cómo evitar accidentes. Protegé tu vida, protegé la vida de todos. Para mayor información, contáctate a: info@enargas.gov.ar.

Monóxido de carbono: cómo evitar accidentes

La prevención es la única herramienta para evitar el envenenamiento por inhalación de monóxido de carbono.

Es de vital importancia contratar a un gasista matriculado para que verifique que las instalaciones de los artefactos de gas funcionen correctamente y no representen un peligro para los miembros de la familia. Recomendamos que los artefactos se encuentren en un lugar que permita la ventilación adecuada y que cuente con el logotipo de “modelo aprobado” para su utilización.

Los calefones deben ubicarse fuera de los baños y dormitorios. El 87% de los accidentes fatales ocurren por no tener en cuenta esta premisa.

Utilice los artefactos de gas para lo cual fueron exclusivamente diseñados; las hornallas y los hornos no son aptos para calefaccionar.

El peligro del monóxido de carbono

Durante el invierno se produce la mayor cantidad de accidentes por inhalación de monóxido de carbono. Se trata de un gas altamente tóxico y de difícil reconocimiento que  puede afectar severamente nuestro organismo, e incluso, ocasionar la muerte.

Al combinarse con la sangre, reduce la capacidad para transportar oxígeno afectando principalmente a nuestro cerebro y al corazón. Una vez inhalado el monóxido de carbono y de acuerdo a la exposición del individuo, pueden desencadenarse dos situaciones diferentes:

  •  Síntomas de intoxicación leve: debilidad, cansancio, dolor de cabeza, náuseas y vómitos, dolor en el pecho y pulso acelerado.
  •  Síntomas de intoxicación grave: temperatura corporal baja, inconciencia, respiración irregular y superficial, convulsiones, pulso lento e irregular, tensión arterial baja.

En este último caso, el paciente puede tardar varias semanas en recuperarse. En situaciones extremas, la inhalación de monóxido de carbono puede ocasionar daños permanentes en el cerebro, problemas de memoria e incluso accidentes cerebrovasculares y/o infartos agudos de miocardio.

Si es inhalado en grandes cantidades y durante un período de tiempo prolongado, puede provocar la muerte.

LOS ARTEFACTOS A GAS EN NUESTRO HOGAR

Todo artefacto usado para quemar algún combustible, puede producir monóxido de carbono si no está asegurada la suficiente llegada de oxígeno al quemador.
Puede haber producción de monóxido de carbonoen calefones, termotanques, estufas y cocinas a gas, calentadores a gas o kerosene, faroles a gas o kerosene, hogares o cocinas a leña, salamandras, braseros, parrillas a leña o carbón, hornos a gas o leña, anafes, calderas, motores en combustión, entre otros.Cuando la cantidad de oxígeno que se combina con el combustible es insuficiente, la combustión es incompleta y aparece el monóxido de carbono en los productos de la combustión.


La llama que genera esta situación presenta una tonalidad amarilla, debido al carbono libre en estado de incandescencia.
Si la llama del quemador tiene color amarillo, naranja e inestable, algo está mal en el artefacto y su sistema de ventilación, y en consecuencia podemos estar en peligro por la posible presencia de monóxido de carbono.
La falta de oxígeno en el ambiente explica por qué el mayor número de accidentes se produce en épocas de bajas temperaturas. En el invierno, las personas tienden a confinarse en un ambiente, cierran todas las aberturas que en verano están abiertas (puertas y ventanas) y en realidad lo que están haciendo es restar oxígeno para la combustión, ésta será incompleta y así aparecerá el monóxido de carbono.

Esto no quiere decir que en invierno hay que vivir con las puertas y ventanas abiertas. Precisamente, para evitarlo la reglamentación técnica vigente exige ventilaciones permanentes como las rejillas para el ingreso de aire. Otras veces, sucede que aún existiendo estas rejillas, el usuario las tapa.

En cambio, cuando la cantidad de oxígeno que se mezcla con el combustible es suficiente y además se combina en forma eficiente, los gases que se obtienen como producto de la combustión son anhídrido carbónico y vapor de agua. Ellos no afectan nuestra salud.

El monóxido de carbono no tiene olor, ni color, ni sabor y no irrita los ojos, ni la nariz, por lo tanto no debe confiarse en estas percepciones para detectar la presencia del veneno en el ambiente.

Hay algunos indicios que pueden hacer sospechar la presencia del monóxido de carbono en el ambiente, tales como:
- Coloración amarilla o naranja de la llama, en lugar del azul transparente normal.
- Aparición de manchas, tiznado o decoloración de los artefactos, sus conductos de evacuación o alrededor de ellos.

La llama, en este caso, es de color preponderantemente azul, transparente y aprovecha al máximo la capacidad del combustible de generar calor.

El monóxido de carbono aparece en nuestros hogares cuando el artefacto:
- Está en mal estado.
- No funciona correctamente.
- No está instalado en el lugar adecuado.
- No tiene sistema de ventilación.
- El sistema de ventilación está desconectado u obturado.

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